PRIMEROS AUXILIOS (1) COMO ACTUAR EN CASO DE ACCIDENTE
Por Antonio Ignacio García (MicMic)
Para cualquier persona, y más si es motorista, es importante tener unos mínimos conocimientos sobre primeros auxilios. De ello puede depender que ante un accidente tengáis en vuestras manos el salvar la vida de un compañero o evitarle lesiones que pueden ser irreversibles. Por ese motivo vamos a iniciar con este una serie de capítulos para iniciaros en aspectos muy básicos sobre temas de salud y primeros auxilios. En primer lugar vamos a ver cómo debéis actuar ante un accidente que acaba de producirse y cual es el orden de prioridades. Imaginaos que estáis haciendo una agradable ruta trail y en un tramo de enlace de carretera uno de vuestros compañeros pierde el control de la moto, se cae y tras sufrir un golpe con el guardarrail queda tendido en mitad del asfalto.
Aunque esto suponga un shock emocional para vosotros, debéis tener la suficiente sangre fría para saber guardar la calma y actuar sin precipitación y haciendo bien las cosas.
Tened en cuenta que si las lesiones que se ha producido vuestro amigo son de tal gravedad que requieren la asistencia inmediata de personal sanitario para poder salvar su vida, no va a tener ninguna posibilidad de sobrevivir salvo que se haya caído en las puertas de un hospital y por consiguiente vosotros no vais a poder hacer nada por él.
Si las lesiones no son tan graves, normalmente podréis ayudarle, sin perder tiempo pero sin prisas ni precipitación.
Volvamos al accidente: lo primero de lo que os debéis ocupar es de vuestra propia seguridad. Ya tenemos a un accidentado y no necesitamos más, Sería un desastre que por lanzaros alocadamente a socorrer a vuestro amigo os atropelle un coche a vosotros, o dejéis la moto mal aparcada y acabe produciendo otro accidente.
PRIMER PASO: Aparcar la moto correctamente. Controlar vuestra propia seguridad. Parar el tráfico si hace falta y señalizar la zona para advertir a otros conductores y evitar nuevos accidentes.
SEGUNDO PASO: Avisar a la Guardia Civil y personal sanitario.
TERCER PASO: Acercarse al accidentado y asegurar su posición sin moverlo, es decir, puede que se encuentre en medio de la carretera y haya que asegurar la zona para que no sea atropellado por otro coche o puede estar al borde de un barranco con peligro de caída, etc. En estos casos debéis tomar las medidas necesarias para asegurar su posición pero procurando no moverlo. El arrastrarlo de cualquier manera tirando de un brazo o una pierna para sacarlo de un sitio comprometido puede provocarle lesiones graves.
CUARTO PASO: Ahora podemos evaluar el estado del paciente y lo primero que tenéis que hacer es COMPROBAR SI ESTÁ CONSCIENTE O NO. Vuestra forma de actuar a partir de ahora dependerá de si el paciente está consciente o no. Tened en cuenta que hay muchos grado en la escala de consciencia y puede que el paciente este lo que podríamos llamar semiinconsciente, en ese caso tendréis que decidir, según lo veáis, si tratarlo como consciente o como inconsciente.
PACIENTE INCONSCIENTE: en este caso la prioridad absoluta (olvidaos de todo lo demás) es comprobar que tiene la vía respiratoria libre.
Por lo que una persona puede morirse más rápido es por dejar de respirar. La respiración es la más importante de las funciones vitales y un accidentado que esté inconsciente puede obstruir la vía respiratoria con su propia lengua, con vómitos, con sangre, con dientes, trozos de hueso, etc.
Para comprobar si el accidentado respira sin problemas tendremos que quitarle el casco. El casco hay que saber quitarlo y le dedicaremos a ello un capítulo aparte, pero como anticipo os diré que hay que hacerlo entre dos personas de forma que mientras uno sujeta la cabeza e impide el movimiento del cuello, el otro saca el casco procurando hacerlo lo más suavemente posible y sin provocar movimientos del cuello.
Una vez hemos quitado el casco comprobamos si el paciente respira y le abrimos la boca para asegurarnos de que la lengua no se ha desplazado hacia la faringe obstruyendo la vía respiratoria y que en la boca no hay coágulos de sangre, dientes o cualquier otra cosa que pueda crear una obstrucción que provocaría la asfixia del paciente.
Si comprobamos que hay una obstrucción respiratoria hay que eliminar urgentemente ese obstáculo retirando la sangre, vómitos, dientes o lo que esté produciendo esa obstrucción.
Si es la propia lengua la que produce la obstrucción hay que meter los dedos en la boca e intentar coger la lengua y sacarla sujetando la punta de la lengua con un pañuelo para permitir el paso del aire.
Una vez verificado que el paciente respira podemos atender a otra urgencia vital que sería taponar una herida que esté produciendo una gran hemorragia. El tema de las hemorragias también lo trataremos en capítulo aparte por lo que ahora tan sólo os diré que para controlar una hemorragia lo mejor es que hagáis presión sobre la zona de la herida taponándola fuertemente con cualquier prenda de ropa limpia.
En un paciente inconsciente no tenemos forma de saber si ha sufrido alguna lesión de columna vertebral con posible daño medular por lo que siempre lo moveremos de forma que en caso de tener daño vertebral no le agravemos la situación moviéndolo incorrectamente y para ello debéis procurar mover lo menos posible el cuello y la columna del paciente, procurando evitar especialmente los movimientos de flexión, es decir, el movimiento que hacemos al inclinarnos hacia delante, en el cuello sería el movimiento que acerca el mentón al pecho. El movimiento de extensión es menos peligroso, este es el movimiento que hacemos al arquearnos hacia atrás.
La postura ideal en que debe quedar un paciente inconsciente es el decúbito lateral, es decir, de lado sobre uno de sus hombros con la cabeza apoyada en algo de forma que la cabeza no se flexione hacia el suelo y la columna quede lo más recta posible y nunca flexionada ni lateralmente ni hacia delante. Esta posición favorece el que si el paciente vomita no aspire el vómito y produzca una obstrucción respiratoria. Con el paciente en esta postura y vigilándolo muy de cerca por si apareciese alguna complicación esperaremos a que llegue el personal sanitario.
PACIENTE CONSCIENTE: si el accidentado no ha perdido la consciencia la cosa es más fácil ya que podemos preguntarle como se encuentra y dónde le duele. Y es esto lo que haremos en primer lugar sin moverlo ni quitarle el casco (podemos abrir la visera).
Si nos dice que ha recibido un fuerte golpe en la espalda y que siente dolor en la espalda o el cuello debemos obrar con precaución ya que pudiera tener una lesión de columna vertebral con posible daño medular. Le preguntaremos si puede mover las extremidades inferiores.
Si no las puede mover tendremos que sospechar que se ha dañado la médula y extremaremos los cuidados para no mover la columna y agravar la lesión. En este caso no intentéis quitar el casco de ninguna forma: Puede que el paciente os diga que le duele mucho la espalda pero pueda mover las piernas. En este caso no confiaros y pensad que puede tener una fractura vertebral pero que los fragmentos no se hayan desplazado y por tanto no se haya lesionado la médula.
Sería muy triste que por una mala manipulación seáis vosotros los que le provocarais la lesión medular por moverlo incorrectamente. En estos casos tenéis que procurar mover lo menos posible al paciente evitando a toda costa los movimientos de flexión de la columna y nunca quitar el casco (teniendo en cuenta que el paciente está consciente y no tememos una obstrucción de la vía respiratoria).
El casco no se debe de quitar para no mover el cuello del paciente cuando sospechamos una posible lesión medular. Si el paciente no refiere dolor en la espalda y mueve sin problemas las extremidades podremos quitarle el casco, siempre entre dos personas y con mucho cuidado procurando no mover el cuello, aunque no sospechemos que tenga lesión medular.
Revisaremos ahora si el paciente tiene alguna hemorragia severa que requiera taponamiento y si es así lo haremos presionando firmemente con algo de ropa limpia sobre la herida. No os dejéis impresionar por la sangre. Pocas veces os vais a encontrar una hemorragia externa (frecuentemente son peores las hemorragias internas) que ponga en peligro la vida del paciente en pocos minutos, y cuando así sea suelen ser de difícil control por parte de personal no sanitario. Lo que frecuentemente suele pasar es que como la sangre es muy escandalosa, el paciente puede tener una herida sin importancia (por ejemplo en el cuero cabelludo) pero que sangre abundantemente y manche la cara u otras zonas, de forma que sea lo que más llame vuestra atención y os enfrasquéis en controlar esa hemorragia sin importancia (relativa) y se os pase el hecho que el paciente se está asfixiando por una obstrucción de la vía respiratoria o bien que lo mováis de forma incorrecta y le provoquéis una lesión medular.
De los torniquetes debéis olvidaros salvo en el caso de que el paciente haya sufrido una amputación de un miembro. En este caso es necesario que lo hagáis sobre el extremo del muñón y que lo apretéis lo más fuerte posible. Los torniquetes tienen más indicaciones, pero frecuentemente si se hacen mal pueden producir más problemas que beneficios.
Con respecto a las heridas que pueda presentar el paciente de lo único de lo que os tenéis que preocupar es de taponarlas si están sangrando abundantemente. Si no sangran las tapáis con algo limpio y esperáis que el personal sanitario las trate adecuadamente.
Hay un tipo de herida a la que debéis prestar algo más de atención y son aquellas que perforan el tórax y ponen en comunicación el interior de la cavidad torácica con el exterior. Debido a que en el interior de la cavidad torácica hay una presión negativa, que es la que permite al pulmón expandirse en la inspiración, cuando se produce una herida penetrante de tórax, el aire pasa del exterior al interior del tórax y se aloja entre el pulmón y la pared torácica y hace que el pulmón se colapse provocando una insuficiencia respiratoria. Esto se conoce por neumotórax y puede poner en peligro la vida del paciente en casos muy severos. Por tanto si veis que el paciente tiene una herida en el tórax por la que parece que aspira aire con cada movimiento respiratorio debéis intentar taponarla lo mejor posible y evitar que ese aire pase al interior del tórax a través de la herida.
Con respecto a las posibles fracturas que tenga el paciente lo que os debe de preocupar es no mover los miembros fracturados para evitar dolor y lesionar vasos y nervios con los fragmentos rotos del hueso.
Mantened abrigado al paciente y no le deis nada de beber ni de comer porque si lo tienen que operar de urgencia podría vomitar durante la operación y aspirar el vómito.
Estas son las recomendaciones más básicas que os puedo dar para manejar una situación tan complicada como es atender a un accidentado antes de que llegue el personal sanitario. Por supuesto que se podría seguir hablando del tema y ampliarlo indefinidamente, pero pienso que es mejor tener pocas ideas claras que mucha información de la que a la hora de la verdad no te acuerdas ni sabes aplicar.
En posteriores capítulos hablaremos de las hemorragias, de las fracturas, los traumatismos craneales, las heridas, la deshidratación, etc. y de como afrontarlas cuando no tenemos a un médico cerca.
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